
Dame una oportunidad de volver
con tu mano a dibujar un martillo que rompa
con la exclusión a la poesía.
Dame una oportunidad de volver
a soñar contigo un rojo amanecer
y oníricamente vivir en la tierra de todos.
Dame una oportunidad de volver
a sentir tu beso como cuando besa la hoz el trigo
impulsada por el campesino amante del cultivo.
Dame una oportunidad de volver
y aunque no me la des, no bajaré mi bandera de fuego
porque sólo al dejar de luchar
es que se comienza a morir.
Mauricio Leandro
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