jueves, 18 de diciembre de 2008

VICTOR JARA, ¿hoy?

corresponsal popular

“Indiscutible referente de la música contestataria latinoamericana y fiel testimonio artístico de expresiones populares de protesta, había nacido el 28 de septiembre de 1932. Músico, cantautor y director de teatro, era hijo de Manuel Jara, un "parcelero de alquiler", y de Amanda Martínez, lavandera, guitarrista y cantante a quien le heredó su pasión musical determinada por la tarea de interpretación y compilación folclórica que ella cumplía, y quien a causa de las ásperas relaciones de Víctor con su padre, se constituyó en la impulsora y mentora de su vocación”

Lo de arriba es lo que cotidianamente hemos escuchado o leído sobre Víctor Jara. Luego del 11 de septiembre del `73 hemos escuchado y leído igualmente sobre los trágicos momentos de su muerte, manos hechas trizas por el odio militar, golpes y fracturas concientes, poesía urgente antes de morir…- Pero.- ¿Qué estaría haciendo Jara en esta hora finita y en tiempos exclusivamente neoliberales, de haber sobrevivido a la masacre?

Difícil tarea es imaginarse al Víctor en la actualidad, más cuando la mayoría de los iconos de la música de protesta se rindieron a los brazos de la globalización y hoy solo se preocupan de dar el empujón más fuerte a la hora de salir en la foto con ese personaje de cabeza grande que utiliza como excusa a los niños inválidos, para financiar sus extravagantes gustos mientras recorren el país, implorando las donaciones siempre de los mas pobres. Difícil es imaginarse al negro como le decían, entre los que en su época, se llamaban revolucionarios, y que hoy su única urgencia es vestir Armani y la ultima corbata de seda que puedan encontrar en las lujosas tiendas de Europa, viajes claro, pagados por todos nosotros.
Pero, en el ideario de los más porfiados, tiendo a pensar que el Víctor estaría con su guitarra montado sobre un paradero de transantiasco, rezando rimas por lo apretados que vamos en las micros. Se me ocurre a Jara en las marchas del once o primero de mayo, cantando alegría y puteando a la vez por lo que nos corresponde. Pienso al negro sobre un escenario con la consigna hecha música en poblaciones, como la legua por ejemplo o la victoria talvez.
Alguna vez visité la fundación que lleva su nombre y junto a la guitarra y el poncho que mantienen en una vitrina para el examen de todo visitante, se encuentran una serie de recortes de prensa que reflejan al hombre de la población, junto a los niños, en sus viajes. Me llamó poderosamente la atención una foto, ya amarilla por el correr de los años, donde aparece Víctor Jara en los trabajos voluntarios no sé de dónde. Me lo imagine entonces, en alguna población ayudando a levantar las improvisadas paredes o simplemente cogiendo una pala y a punta de sudor llenando la carretilla de turno. Me hubiera gustado conocer a ese comunista hecho hombre después de esas jornadas.
En las maratónicas conversaciones de cigarros y cafés con gentes que lo conocieron me cuentan de su simpleza, de la talla a flor de lengua, del extenuante análisis que era capaz de engendrar cuando se le sometía algún tema de relevancia. Pero…- ¿Cómo seria su música hoy?, ¿Estaría rimando hip hop con el lulo de leguayork por ejemplo? ¿O danzando extasiado al ritmo frenético del reggeton?, ¿O tal vez sería famoso algún tema suyo lleno de compases villeros? difícil es imaginarse a este hombre que ha quedado en nuestra retina eternamente joven, pegado en una época explosiva de experiencias políticas y musicales, que veo difícil se vuelvan a repetir. Seguramente 35 años atrás, bajo ningún contexto se podría pensar al Víctor fuera de su medio, político, comunista, contestatario. Pero los años también traen una carga de nuevos aires, que nos indican la reformulación de ideas, incluso el cuestionamiento de comportamientos pasados; en definitiva, solo nos queda imaginarnos al Víctor en el contexto de los sesentas y setentas pues hoy tendría setenta y seis años de edad y, lo más probable, y subjetivamente hablando claro, es que este hombre de población invertiría un tiempo precioso en ver crecer a sus nietas y nietos inculcándoles por cierto, el cariño que todo comunista le debe a su gente, ignorante absoluto de lo que cada uno de nosotros pudiera pensar o esperar de él.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Una calle para Vïctor Jara


Iniciativa de los pobladores pretende convertir calle Las Industrias en una avenida para las artes. El pueblo quiere una Av. Víctor Jara


Mientras Don Francisco ya tiene monumento y se gesta una calle para Violeta Parra, en la histórica población la Legua pretenden cambiarle el nombre a la Avenida Las Industrias y convertirla en una avenida de las artes.
Vanessa, una joven mujer que vive en la calles del sector, llegó a la biblioteca La Garrapata en La Legua para poner su firma y apoyar la iniciativa de una "Avenida para Víctor Jara". Ahí, después de dejar memoria de su nombre conjuró un "Ojala" de Silvio Rodríguez para que la actual Avenida Las Industrias cambie de nombre por la del artista compositor de "El derecho de vivir en paz".


Uno de los voceros del movimiento ciudadano es el líder del grupo Hip Hop Legua York. Lulo Arias, quien nos habla de Víctor Jara como si fuese vecino de él de toda una vida. Lo trata con la cercanía de esas personas que en cualquier momento atraviesan la puerta y saludan con la sonrisa abierta. Cuenta que "la idea central de la avenida para Víctor es más que un simple nombre, es transformar la Avenida Las Industrias en un eje de movilidad cultural donde quepan todas las expresiones del arte, una especie de exposición sin muros que repriman ni presionen".
Se refiere a convertir los muros que rodean la calzada en el soporte de una muestra de pintura muralista sin precedentes. Un mural que le dé algo de color a una calle azotada por el sol. "Queremos que esas esquinas sean un semillero de nuevos poetas y cantores, que la gente del teatro se apodere de dicho espacio", asegura.


Allende esquina Jara

La avenida Las Industrias cruza de norte a sur las comunas de San Joaquín y La Granja. En el medio, a la altura del paradero 6 de Vicuña Mackenna, la eventual Avenida Víctor Jara atravesaría con la Avenida Salvador Allende en lo que sería una esquina emblemática. Actualmente ahí hay un taller de bicicletas, almacenes y un colegio. Nacen las preguntas sobre qué monumento podría instalarse en el lugar. "En lo inmediato no se piensa sacar nada de lo que actualmente hay ahí por que somos respetuosos de la historia y de cómo cada vecino va construyendo la propia. Debe seguir siendo lo que es, pero con otros matices, quizás brindar más instancias de cultura y color a la esquina podría ser", cree el gestor.

Mientras la Municipalidad se manifiesta, los pobladores continúan pintando murales alusivos al bautizo de la calle y realizando festivales culturales cada fin de semana. "Hay mucho que construir, por que la avenida Víctor Jara debe ser la avenida de todas las artes y esto sólo se logra con la unión de todos nosotros, desde los distintos frentes de cultura y acción", finaliza Lulo.


Para firmar te puedes acercar a San Gregorio 3461 san joaquin lalegua. Para más información en http://www.avenidavictorjara.blogspot.com/


Víctor es la bandera que necesitamos hoy.

Hace tiempo que venimos hablando de la necesidad de que exista en Chile una alternativa real de izquierda. Una alternativa que una tanto a sectores de izquierda comprometida, radical, popular, poblacional, de los trabajadores, estudiantes y también a aquellos que muchas veces se marginan de la política, pero tienen un zurdo corazón.
Cuando pensamos en esto, pareciera que habláramos de un proyecto imposible, pero cuando cantamos a Víctor, todas estas voces se unen en unísono y se oye un canto alegre de aquellos que están disconformes con la situación del país y del mundo, y sienten esa necesidad de hacer algo. Víctor nos une, pero es importante y hasta hermoso pensar en un Víctor que no tan solo se quede en los Festivales, o en los conciertos, o quizás en el pendrive, o en la radio en que lo escuchamos, sería hermosísimo pensar en que Víctor está con nosotros, está realmente vivo, camina y lucha con nosotros.
Recordemos que lo que hizo Víctor, cada acorde, canción, poesía u obra de teatro que dirigió, lo realizó pensando en un profundo objetivo y no fue el de llenarnos de paz el alma mientras lo escuchábamos acostados en una piscina, sino que cada acción que desarrollo, fue impulsada por ese amor que él le tenía a Chile. El amor de Víctor a un Chile nuevo, fue lo que lo impulsó a hacer todo lo que hizo y con el triunfo de la Unidad Popular, él no sintió mayor paz, sino más compromiso por defender el gobierno de los trabajadores y es por esto que fue en este tiempo que más creo, más trabajo, casi ni dormía, trabajaba intensamente en la Universidad Técnica del Estado, mientras se convertía en casi un embajador oficial de Chile representando a la cultura.
Por esto y mucho más, a este compañero trabajador de la cultura, revista La Base quiere dedicarle este número especial y los invita a todos a que reflexionen, en dónde estaría Víctor hoy.
Comité Editor