Hace tiempo que venimos hablando de la necesidad de que exista en Chile una alternativa real de izquierda. Una alternativa que una tanto a sectores de izquierda comprometida, radical, popular, poblacional, de los trabajadores, estudiantes y también a aquellos que muchas veces se marginan de la política, pero tienen un zurdo corazón.
Cuando pensamos en esto, pareciera que habláramos de un proyecto imposible, pero cuando cantamos a Víctor, todas estas voces se unen en unísono y se oye un canto alegre de aquellos que están disconformes con la situación del país y del mundo, y sienten esa necesidad de hacer algo. Víctor nos une, pero es importante y hasta hermoso pensar en un Víctor que no tan solo se quede en los Festivales, o en los conciertos, o quizás en el pendrive, o en la radio en que lo escuchamos, sería hermosísimo pensar en que Víctor está con nosotros, está realmente vivo, camina y lucha con nosotros.
Recordemos que lo que hizo Víctor, cada acorde, canción, poesía u obra de teatro que dirigió, lo realizó pensando en un profundo objetivo y no fue el de llenarnos de paz el alma mientras lo escuchábamos acostados en una piscina, sino que cada acción que desarrollo, fue impulsada por ese amor que él le tenía a Chile. El amor de Víctor a un Chile nuevo, fue lo que lo impulsó a hacer todo lo que hizo y con el triunfo de la Unidad Popular, él no sintió mayor paz, sino más compromiso por defender el gobierno de los trabajadores y es por esto que fue en este tiempo que más creo, más trabajo, casi ni dormía, trabajaba intensamente en la Universidad Técnica del Estado, mientras se convertía en casi un embajador oficial de Chile representando a la cultura.
Por esto y mucho más, a este compañero trabajador de la cultura, revista La Base quiere dedicarle este número especial y los invita a todos a que reflexionen, en dónde estaría Víctor hoy.
Comité Editor
jueves, 11 de diciembre de 2008
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